«ENTRE PATRIMONIO, ARTE Y CULTURA»

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René Arévalo Rojano

BIENVENIDA.

Hoy empezamos un camino en que juntos descubriremos la belleza del Patrimonio Cultural curicano, material e inmaterial.
Para ello, semana a semana conoceremos uno a uno, ayudados por la Historia y el arte de la Poesía, los lugares que desde la infancia identificamos como propios de nuestra amada ciudad, Curicó, en mapudungún, Agua Negra.
¿Cuál será el propósito de esta odisea? Pues reconocer y valorar lo que hemos recibido como legado de nuestros antepasados, con el propósito de cuidarlo, preservarlo y heredarlo a las siguientes generaciones, porque ello constituye nuestra identidad curicana, la que debemos amar y defender.
Para comenzar, lo haremos desde el corazón de nuestra ciudad, la Plaza de Armas de Curicó.

LA PLAZA DE ARMAS DE CURICÓ.

Este histórico lugar fué fundado en el año 1747 y declarada Monumento Nacional en la categoría de Zona Típica en el año 1986. Rodeada por sesenta palmeras provenientes de las Islas Canarias, en su interior alberga un verdadero jardín botánico, además de un kiosko cívico construido en el año 1906 y declarado Monumento Histórico en 1978 y cuyo propósito era efectuar allí las retreras de la Banda Municipal.
Además, la Plaza de Armas tiene como bella característica, poseer cuatro fuentes con similar cantidad de esculturas, a saber, «El niño de la fuente», «El niño taimado», «Hoja de laurel», y «La fontana».
Junto con lo anterior, dos elementos valiosos, agregan y distinguen patrimonialmente a este lugar. Por un lado, la gran Pileta Central, coronada en su interior por las «Las tres gracias», una imponente obra escultórica en bronce y en segundo lugar y muy cercana a esta fuente, la magestuosa imagen del gran líder mapuche, el Toqui Lautaro, esculpida en un añoso árbol, por el escultor vichuquenino «Kako» Calquín, en el año 2013.
Por estas características, por su orden y belleza, la Plaza de Armas de Curicó es considerada una de las más hermosas de Chile.